La discriminación laboral de las mujeres es, por desgracia, una realidad. Se dan casos en que una mujer cobra menos que un hombre por el mismo trabajo (brecha salarial), o se plantea una división diferente de tareas, o se limita el acceso a puestos directivos, etc.

Las razones que determinan la selección final para un puesto de trabajo escapan al conocimiento de las personas candidatas, pero en algunas fases de la selección conviene estar alerta. Si en una entrevista se plantean preguntas personales: “¿tienes hijos o hijas a tu cuidado?”, “¿estás casada?”, “¿piensas en la maternidad?”… hay que saber que son ilegales, puesto que vulneran el derecho a la intimidad y el derecho a la no discriminación.

No es infrecuente toparse con estereotipos sociales, como que para una mujer lo prioritario es la familia y para un hombre, su profesión. Preguntar a una mujer si piensa tener hijos no tiene nada que ver con la relación laboral e implica una discriminación. Al mismo nivel estarían preguntas relacionadas con el estado civil, la nacionalidad, la creencia religiosa, la opinión política o cuestiones de salud.

Puede que quien realiza la entrevista formule preguntas inaceptables en la ignorancia de que son ilegales, tratando de obtener información sobre la persona entrevistada, en este caso conviene no perder las formas, pero se puede advertir que es una pregunta ilegal, y quedará la opción de interponer una denuncia ante Inspección de Trabajo o presentar una demanda judicial por discriminación de género.

La posibilidad de denunciar también es aplicable ante una oferta de empleo vejatoria, que, por ejemplo, pone el acento en el aspecto físico o el atuendo como requisitos.

La incomodidad en una entrevista puede solventarse preguntado cuál es el motivo por el que quieren conocer determinada información personal y qué relación guarda con el trabajo a desempeñar; también se puede evitar una respuesta directa, por ejemplo, ante la pregunta de “cuál es tu situación familiar”, se puede responder que no habrá problemas para viajar en caso de que el puesto lo requiera

Es creciente la demanda social que exige que los procesos de selección de personal sean imparciales y equitativos, que se basen en una búsqueda de capacidades y méritos para el óptimo desarrollo del puesto a cubrir; esto hace necesarios métodos de selección que recaben solo la información necesaria de las personas candidatas, evitando la información que pueda ser discriminatoria.

La selección de personal ha de ser un proceso igualitario para hombres y mujeres, no una carrera de obstáculos para ellas.

Emakunde ofrece un servicio de defensa del principio de igualdad en situaciones discriminatorias: http://www.emakunde.euskadi.eus/servicio/-/defensa/

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