2018. En un banco de un parque. Inicio de curso. Primer año de Universidad. Se produce una conversación sobre ese pistoletazo de salida. June ha elegido estudiar un grado superior de Mecatrónica Industrial. “En clase somos veinte y solo estamos dos chicas”. Mikel, por otro lado, comenta “pues en mi clase no tanto, pero somos pocos chicos comparados con chicas”. Algo se activa en las mentes de estas personas jóvenes que entablan una conversación, a priori, sencilla e inofensiva: ¿por qué estas diferencias?, ¿por qué hay pocas chicas o pocos chicos en algunos estudios?, ¿por qué a la sociedad se le hace raro que una chica quiera ser… por ejemplo, mecánica de coches y un chico peluquero, enfermero,…?, ¿por qué?

A pesar de todos los esfuerzos que se hacen para que vivamos en una sociedad igualitaria, para que dispongamos de una educación que no reproduzca estereotipos de género, un sistema educativo libre de sexismo… sigue existiendo una diferencia (brecha) de género en las aspiraciones académicas y profesionales, visible desde la Educación Secundaria Obligatoria, que es donde se empieza a elegir los estudios.

El informe de Cifras que realiza Emakunde a este respecto deja pocas dudas. En lo referido a la formación universitaria, las chicas eligen los grados relacionados con las Ciencias de la Salud, mientras que un porcentaje mayor de chicos opta por Ingenierías. ¿Curioso, verdad?

Decimos curioso porque verdaderamente no hay nada intrínseco que haga que los estudios o profesiones sean más aptos para chicas o para chicos. Nada. Así que la desigualdad existe en la mirada con la que nos acercamos a esas profesiones y estudios. En esas miradas se vuelcan esos estereotipos de género y se añaden también sesgos sexistas. Y es que la distribución de roles sociales, fruto de la división sexual del trabajo, atribuye a las mujeres características ligadas al ejercicio de cuidados, a lo privado, a lo emocional; y a los hombres, en contraposición, características relacionadas con lo público, el poder…, y curiosamente también las profesiones que se vinculan con esas características tienen una mayor retribución salarial.

En definitiva, podemos afirmar que es muy deseable que las personas jóvenes decidan, con autonomía y de acuerdo con su vocación, sus capacidades y sus intereses, dejando completamente de lado los sesgos de género.

Para aclarar dudas sobre Estudios, Vivienda y Trabajo GazteBizHitza es el servicio gratuito de orientación y asesoramiento online para jóvenes de Euskadi. Por Whatsapp, email o teléfono ponte en contacto y te ayudaremos