Adelis Galindo Yumo es la ganadora del concurso de carteles del programa Juventud Vasca Cooperante 2018. Es boliviana y vive en Getxo desde hace 15 años. A sus 23 años estudia arquitectura en la UPV/EHU en Donostia, y entre otras cosas, le gustan las manualidades, leer, viajar, escribir y estar con su familia.

¿Por qué decidiste participar en el concurso?

Llevo años queriendo participar, y tras mi experiencia en cooperación y dados los planes que tengo  en mi querida Latinoamérica me parecía una gran oportunidad para volver.

¿De dónde es la imagen del cartel y cómo surge el lema?

La imagen fue tomada en el río Usumacinta, que conforma la frontera entre México y Guatemala, durante un  viaje aprovechando un voluntariado en El Salvador. El lema hace referencia al valor que se necesita para enfrentarse a una experiencia así, y al grado de  involucración y sentimientos que con el tiempo envuelven a cada voluntario.

¿Conoces el programa Juventud Vasca Cooperante?

Sí, por supuesto. A los 20 años conocí este programa mediante las redes, y desde entonces busco el momento adecuado para participar. Estoy  decidida a presentarme  en las próximas convocatorias  ahora que estoy a punto de graduarme.

¿Te gustaría participar como cooperante? ¿Por qué?

Desde luego que sí.  Por mis raíces y educación, toda mi vida he sido consciente de la existencia de dos realidades distintas. Hace tiempo ya, vi la urgencia de trabajar por conseguir un bienestar común, y asumí un compromiso conmigo misma para trabajar en la persecución de un futuro mejor no sólo para mí.

¿Gracias al premio a dónde piensas irte de viaje?

Conozco muy poco sobre mi país, así que probablemente lo aproveche para volver y empaparme de mi cultura, y también para trasladarme a Montevideo, para donde actualmente estoy desarrollando un proyecto arquitectónico en colaboración con la ONG TECHO-Uruguay. Lo aprovecharé muy bien.

Algo más que quieras añadir 

Me gustaría añadir que programas como este son determinantes en personas, que como yo, tienen aspiraciones personales y profesionales orientadas a la cooperación al desarrollo. Por eso me siento muy agradecida porque existan programas de estas características, llenos de experiencias tan enriquecedoras que cambiarían la vida a cualquiera.