María Giménez es de Ordizia y tiene 27 años. Estudió Educación Musical, Educación Infantil y Educación Física. Le gusta la fotografía, por que le permite retratar a las personas que conoce y convertir el entorno que le rodea en imagen. Este verano se ha trasladado a Honduras, para formar parte del programa Juventud Vasca Cooperante. Hemos hablado con ella para conocer su experiencia.

¿Por qué decidiste participa en el programa Juventud Vasca Cooperante?

Quería salir de mi realidad diaria y compartir con personas de otros países su forma de vida y este proyecto me pareció muy adecuado.

Estás en Honduras ayudando como cooperante, ¿cómo es tu día a día y el proyecto en el que estás involucrada?

Vivo en el pueblo de Jutiapa y trabajo en la escuela de San Viator como profesora. Por la mañana trabajo como apoyo el aula de cinco años y por las tardes ayudo a los ninos y niñas que tienen dificultades con la lectura y las matemáticas.

Llevas casi dos meses ¿cómo está siendo la experiencia hasta ahora?

No puedo describir con palabras lo que siento, ya que cada día es un regalo. El amor que me transmiten los niños y niñas de la escuela es inmenso y es un placer poder trabajar con ellos y ellas.  La bienvenida de la comunidad ha sido increible, el paisaje es alucinante igual que sus productos frescos… Puedo decir que he descubierto el paraiso.

¿Qué crees que estás aportando y qué estás recibiendo?

Pienso que he estoy aportando lo que  me sale de dentro; interés por los demás y amor. Lo que he recibido ha sido todo. Estoy aprendiendo un montón de la gente que me rodea, de su filosofía de vida, de los niños y niñas…

Dentro de un mes volverás a casa, ¿crees que gracias a esta experiencia algo habrá cambiado en ti?

Sí, sin duda. Creo que los diferentes momentos que vivimos las personas, nos combierten en lo que somos y una experiencia tan enriquecedora como esta por supuesto que me ha cambiado.

Piensas que esta experiencia es recomendable para otras personas jóvenes, ¿por qué?

Sí, muchas veces es difícil llevar a cabo las ideas que tenemos en mente y esta experiencia es un bonito empujón. Se trabaja la madurez y se aprende mucho en distintos aspectos.