Ayer por la tarde a las 20:40 dejamos la ciudad de Rijeka para comenzar el viaje de regreso a casa, a pesar de las pocas ganas. Los 22 días han transcurrido a toda velocidad recorriendo las diferentes ciudades Europeas y por otra parte; va a hacerse duro separarse de la pequeña familia que hemos formado.

A las 23:50 concluimos el primer trayecto entre Rijeka y Ljubliana, y teniendo en cuenta que el siguiente tren a Venecia salía a las 2:32 de la mañana decidimos aprovechar a visitar la capital Eslovena. Dejamos las mochilas en un céntrico parque de la ciudad (vigiladas por turnos) y recorrimos los alrededores. Al regresar al andén para tomar el tren, nos golpearon en la cara con la noticia de que el tren llevaba 90 minutos de retraso. Asi pues sin más que hacer sacamos los sacos e intentamos dormir en el frío suelo. Al final la espera se hizo más corta pues el tren SOLO llevaba una hora de retraso.

El retraso del tren hizo que tuvieramos que reajustar nuestro horario así que el resto de trenes (Milano – Ventimiglia y Ventimiglia – Niza) los hemos cogido con un margen de muy pocos minutos; dicho de otra forma: ¡a correr! Ya estamos por fín en Niza, nuestra última parada y pensamos aprovecharla.

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