Ayer nada más levantarnos seguimos planeando nuestro viaje. Ya tenemos los pasajes para el tren de mañana a Viena y comenzamos a mirar los horarios de los trenes dirección Budapest que será nuestra siguiente parada en el camino. Lo que sí reservamos fue un pequeño apartamento en el centro Budapest que nos facilitará el movernos cómodamente por la ciudad.

Después de comer (cuatro tortillas de patata caseras de calidad dispar) nos fuimos a patear las calles de Praga. La primera parada fue Petrin Park al que accedimos a través de un funicular y desde el mirador allí situado contemplamos la belleza y extensión de Praga. Desde allí, descendimos rumbo al castillo de Praga y proseguimos con la iglesia Loretta y la calle de oro. A nadie deja indiferente la expectacular arquitectura de estos espacios, especialmente la citada calle de oro y sus minúsculas casas como salidas de un cuento; en una de las cuales habitó el célebre escritor Franz Kafka.

Tras caminar toda la tarde nos dirigimos al centro de la ciudad pasando por el puente de Carlos IV en busca de un bar en el que poder cenar y beber una buena cerveza.

Esta siendo una experiencia increible y como siempre podeis seguirla en Flickr.