greziaEn PIKPA (Grecia), cerca de Atenas, se encuentra la joven Elena Sirvent (Algorta, 26 años) desarrollando su proyecto de voluntariado SVE con jóvenes discapacitados. Pese a su juventud, Elena es una veterana en temas de voluntariado, ya que empezó con 18 años a trabajar como voluntaria. Llegó a PIKPA el pasado mes de diciembre y actualmente está en el ecuador de su proyecto. Nos hemos puesto en contacto con ella y nos ha contado cosas muy interesantes.

Explícanos en qué consiste tu proyecto.

PIKPA (ahora le han cambiado el nombre y se llama KAAPV) es una institución que aloja a unas 120 personas discapacitadas de entre 2 y 35 años. Hay un poco de todo: síndrome Down, parálisis cerebral, espina bífida, hidrocefalia, etc.

Los voluntarios realizamos todo tipo de actividades que pueden dividirse en dos grandes grupos: las dirigidas a ayudar a los trabajadores de PIKPA (ayudar a las enfermeras por las mañanas con las duchas y el cambio de pañales y ropa, llevar a los niños a la terapia o a la escuela, lavar los dientes…) y las actividades de tiempo libre (ir a la piscina, a la playa, a una cafetería, al supermercado, al parque, al cine, pintar, karate, baloncesto, baile, aeróbic, teatro, fútbol, cocinar, masaje, paseos con los niños más discapacitados, etc.).

Es cierto que las condiciones en las que viven los niños distan mucho de los estándares de centros similares situados en otros países europeos, y que la desmotivación es la norma generalizada entre casi todos los trabajadores. Pero poco a poco va cambiando y mejorando, y el hecho de que haya voluntarios viviendo aquí todo el año ha contribuido en gran medida a este cambio.

¿Cómo es la ciudad en la que estas?

PIKPA es un paraíso para estar sólo a unos 15 kilómetros del centro de Atenas. Es un centro muy grande situado en un cabo entre las localidades de Glyfada y Voula. Estamos rodeados de mar y árboles (y discotecas al aire libre), y tenemos nuestra propia playa. Los voluntarios vivimos dentro del centro. En estos momentos estamos unos quince. Vivimos y trabajamos juntos así que la convivencia es muy intensa pero nos lo pasamos muy bien y se aprende a convivir. PIKPA es muy grande, y a menudo nos da pereza salir de aquí. Preferimos ir a la playa, sentarnos bajo los árboles o irnos a dar un paseo por las rocas del cabo. De alguna forma es como un pueblo para nosotros. Claro que también hay inconvenientes. De mayo a octubre de lunes a domingo, de 22.00 a 6.00 (+ o -) tenemos que soportar la música a todo volumen de las discotecas al aire libre que nos rodean. Te acostumbras pero no deja de ser desagradable y hay algunos voluntarios y niños que tienen problemas para poder dormir con el ruido. En Grecia no existe la palabra contaminación acústica. Los voluntarios no vamos a menudo a Glyfada, a menos que sea con los niños, porque no nos gusta nada. Es una ciudad muy pija. Solemos ir a Atenas que es una ciudad caótica pero nos encanta.